Los estadounidenses quieren poner un alto, o al menos disminuir la velocidad, a la carrera por el liderazgo de la inteligencia artificial que tanto le obsesiona a su presidente.
Al menos así lo hicieron saber los ciudadanos de ese país en las elecciones de medio término que se llevaron a cabo esta semana, en las que, además de elegir a los integrantes del Congreso y a los gobernadores, se realizaron diversas consultas públicas, muchas de ellas relacionadas con la infraestructura de los centros de datos.
De acuerdo con un recuento publicado por Ballotpedia, un portal especializado en elecciones y política estadounidense, los votantes de diez estados estaban llamados a pronunciarse sobre 41 propuestas locales diferentes relacionadas con el desarrollo de centros de datos, una de las grandes apuestas del presidente Donald Trump.
Las consultas abordaban desde prohibiciones y moratorias hasta autorizaciones urbanísticas y mecanismos de participación ciudadana para decidir sobre estas instalaciones.
En 38 de las 41 consultas, los votantes respaldaron restricciones o rechazaron medidas para facilitar el desarrollo de centros de datos en sus localidades.
Otras tres consultas celebradas el 3 de noviembre seguían pendientes de resolución, pero, de acuerdo con el recuento disponible, los resultados se inclinaban en contra de impulsar el desarrollo de centros de datos, según la información de Ballotpedia.
Entre las medidas aprobadas el martes destaca la contundencia con la que se votó en el municipio de El Dorado, Kansas, donde se aprobó prohibir durante 10 años la construcción de centros de datos de alto impacto y de determinados sistemas de almacenamiento de energía mediante baterías.
Por su parte, en Edgewater, Florida, se aprobó modificar la carta municipal para impedir que se autoricen, construyan, amplíen u operen nuevos centros de datos. Además, se estableció que cualquier modificación o derogación de esta prohibición requerirá una votación ciudadana.
El desarrollo de la inteligencia artificial y la instalación de centros de datos de gran capacidad han sido algunas de las grandes apuestas económicas de Trump, quien recibió el martes, junto con los republicanos, un duro correctivo electoral que desembocó en que los demócratas se hicieran con el control de las dos cámaras del Congreso.
Tras conocerse los resultados de las consultas, OpenAI, empresa líder en el sector de la inteligencia artificial, anunció un nuevo marco regulatorio y una serie de compromisos comunitarios para el desarrollo de sus centros de datos.
El documento, titulado «Pacto Nacional con la Comunidad» y acompañado de una propuesta legislativa dirigida a los reguladores, busca responder al descontento ciudadano por el impacto ambiental, el consumo de agua y el aumento de las tarifas energéticas.
Bajo estas nuevas directrices, la creadora de ChatGPT se comprometió a asumir íntegramente el costo de la electricidad y de la infraestructura de red necesaria para abastecer los centros de datos que posea y opere, con el objetivo de proteger a las familias de sobrecostos en sus facturas.
Asimismo, la empresa aceptará reducciones voluntarias del suministro eléctrico en momentos de alta demanda.
La compañía prometió, además, consultar a las comunidades antes de iniciar las obras, publicar periódicamente datos sobre el consumo de agua y energía, realizar estudios independientes de ruido y limitar el uso de acuerdos de confidencialidad (NDA) con funcionarios locales. Estos acuerdos habían generado un fuerte malestar social al ocultar los detalles de los proyectos.