La crisis en Oriente Próximo ha escalado tras el anuncio de la Guardia Revolucionaria de Irán, que comunicó a través de la agencia Tasnim que iniciará acciones contra intereses empresariales estadounidenses en la región. Esta amenaza representa un cambio estratégico, ya que el conflicto se extiende ahora al sector empresarial y tecnológico.
El comunicado oficial establece que desde este miércoles, las compañías que estén directa o indirectamente vinculadas a operaciones militares o de inteligencia serán consideradas objetivos legítimos. Esta medida se presenta como una represalia por los llamados “asesinatos selectivos” contra ciudadanos iraníes que Teherán atribuye a Estados Unidos.
Empresas estadounidenses en la mira
Entre las compañías señaladas se encuentran grandes nombres como Apple, Microsoft, Google, Intel y HP, además de empresas del sector transporte como Boeing y Tesla, así como instituciones financieras como JPMorgan Chase.
Irán advierte que cualquier empresa que colabore activamente con operaciones militares enfrentará represalias proporcionales, lo que implica un riesgo directo para las cadenas de suministro, la infraestructura digital y los activos corporativos en Oriente Próximo.
Presión estadounidense sobre el control energético
En paralelo, el presidente Donald Trump intensificó su discurso contra sus aliados, cuestionando la falta de apoyo para garantizar la libre circulación en el estrecho de Ormuz, un punto clave para el tránsito global del petróleo.
Trump instó a los países afectados por la escasez energética a comprar crudo estadounidense o buscar alternativas dentro de su propio territorio, subrayando la dimensión económica del conflicto.
Fracturas entre aliados occidentales
La tensión también afecta a la alianza occidental. Tras las críticas del secretario de Estado Marco Rubio a España por limitar el uso de sus bases militares, se confirmó que Italia adoptó una postura similar al negar el acceso a bombarderos estadounidenses en Sicilia.
Estas decisiones reflejan fisuras en la coordinación militar entre Washington y sus aliados europeos en un contexto de escalada que requiere definiciones estratégicas claras.
El presidente Trump, por su parte respecto al Estrecho de Ormuz, a través de su red social Truth Social:
«A todos esos países que no pueden conseguir combustible para aviones por culpa del estrecho de Ormuz, como el Reino Unido, que se negó a involucrarse en la decapitación de Irán, les tengo una sugerencia: primero, compren a Estados Unidos, tenemos de sobra; y segundo, ármense de valor, vayan al estrecho y ¡TÓMENLO!».
«Irán ha sido, esencialmente, diezmado. Lo más difícil ya está hecho ¡Vayan a buscar su propio petróleo!» destacó el funcionario.
Además, en otra publicación calificó a Francia de «muy poco colaboradora» por no permitir que los aviones que se dirigen a Israel con suministros militares sobrevuelen territorio francés.
Trump cerró diciendo: «¡Estados Unidos lo recordará!»
Israel intensifica su ofensiva en Líbano
Por último, el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, anunció la demolición sistemática de viviendas en el sur del Líbano, siguiendo tácticas aplicadas previamente en Gaza.
Las operaciones se concentran en una franja que cubre aproximadamente el 10% del territorio libanés, entre la frontera israelí y el río Litani, consolidando una presencia militar que aumenta el riesgo de una confrontación regional de mayor escala.