El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ofreció su discurso sobre el Estado de la Unión más extenso en la historia reciente, con casi dos horas frente a un Congreso profundamente dividido. A lo largo de su intervención, el mandatario repasó lo que calificó como los principales logros de su administración, con un enfoque especial en la economía, la política comercial y la energía, así como nuevas propuestas destinadas a abordar desafíos contemporáneos del país.
Economía: recuperación e inflación reducida
Trump aseguró que, tras un periodo de inflación elevada heredada de administraciones anteriores, la economía estadounidense está en una fase de “resurgimiento histórico”. Dijo que la inflación subyacente ha caído a su nivel más bajo en más de cinco años y destacó cifras de crecimiento del mercado de valores y de creación de empleos en el sector privado como prueba de su gestión económica.
Además, el mandatario vinculó la fortaleza económica con sus políticas de reducción de impuestos, desregulación y aranceles impuestos a las importaciones.
“Estados Unidos está produciendo más petróleo y gas natural que cualquier otra nación en la historia, y vamos a seguir perforando para garantizar nuestra independencia energética”. mencionó el mandatario.
Aranceles y política comercial: eje de su mensaje
Uno de los puntos más polémicos del discurso fue la defensa férrea de su política arancelaria:
- Trump calificó como “muy desafortunado” el reciente fallo de la Corte Suprema, que declaró inconstitucionales gran parte de los aranceles que había impuesto bajo leyes de emergencia económica.
- A pesar de ese fallo, anunció que su administración mantendrá y reorganizará los gravámenes sobre importaciones, insistiendo en que los aranceles podrían, con el tiempo, sustituir en gran parte al impuesto sobre la renta, argumentando que serían pagados por países extranjeros.
- En la práctica, los nuevos aranceles entraron en vigor con un 10 % global temporal, con supervisión legislativa requerida en los próximos meses, lo que ha generado incertidumbre en mercados y aliados comerciales.
Especialmente en un año electoral, estos pronunciamientos ratifican la apuesta de Trump por un enfoque comercial proteccionista que busca favorecer la producción nacional, aunque críticos señalan que esto puede encarecer precios para consumidores y empresas.
Iniciativas energéticas: producción, infraestructura y tecnología
En su mensaje, el presidente también centró atención en la seguridad y producción energética:
- Trump destacó que la producción de gas natural y petróleo en Estados Unidos ha alcanzado niveles récord, insistiendo en que su política ha fortalecido la independencia energética del país.
- Uno de los anuncios más novedosos fue una iniciativa dirigida a grandes empresas tecnológicas para que construyan sus propias plantas de energía, con el objetivo declarado de proteger a los consumidores de aumentos en las tarifas eléctricas provocados por el crecimiento de centros de datos y la demanda energética vinculada a tecnologías como la inteligencia artificial.
- Críticos, incluidos grupos ambientalistas, han señalado que esta estrategia podría reforzar la dependencia de combustibles fósiles y no aborda los desafíos climáticos de fondo, especialmente ante el incremento en los costos de electricidad residencial.
Otros temas abordados
Además de energía y comercio, Trump tocó otros temas de amplio impacto:
- Política exterior: advirtió que nunca permitirá que países como Irán obtengan armas nucleares.
- Seguridad y fronteras: reiteró su postura firme en materia de inmigración y control de fronteras.
- Reformas internas: propuso leyes sobre identificación de votantes y nuevas formas de ahorro individual para ciudadanos.
“Vamos a proteger a los consumidores de aumentos injustificados en la electricidad asegurando que quienes demandan más energía asuman su propio costo”.
Reacciones y contexto político
El discurso se produjo en un clima político marcado por una aprobación presidencial baja, debates intensos sobre el papel del Congreso en la fiscalización de las políticas ejecutivas, y una creciente polarización en la sociedad estadounidense.
“Nuestra política energética no solo fortalece la economía, también refuerza nuestra seguridad nacional”.
El Estado de la Unión 2026 de Donald Trump reafirmó su apuesta por una mezcla de políticas proteccionistas, fortalecimiento energético tradicional y propuestas dirigidas a sectores emergentes de la economía digital. Sus declaraciones sobre aranceles y energía reflejan una agenda que busca consolidar la producción doméstica y reducir la dependencia externa, aunque enfrenta críticas tanto por su impacto económico como por la falta de claridad legal en la implementación de algunas medidas.
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