Para alcanzar la seguridad energética de la que tanto habla el gobierno de Claudia Sheinbaum, es indispensable desarrollar capacidad de almacenamiento de gas natural.
Si bien los planes del gobierno federal para disminuir la vulnerabilidad del país, derivada de la fuerte dependencia del gas natural importado desde Estados Unidos, se enfocan en aumentar la producción de este hidrocarburo mediante técnicas como el fracking, un eslabón débil en esta estrategia es, precisamente, la capacidad de almacenamiento, advierte Susana Cazorla, consultora independiente en regulación del sector energético y directora de SICEnrgy.
“Llevamos siete años perdidos sin desarrollar el almacenamiento necesario para tener no solo una operación normal, sino para atender situaciones de vulnerabilidad. El almacenamiento es como pagar tu seguro de gastos médicos: deseas nunca utilizarlo, pero sí representa un cambio en la seguridad energética”, detalló la especialista en su participación en Daily Energy.
Cazorla explica que, aunque México está comprometido a contar con una capacidad de almacenamiento de gas natural de al menos 90 días, por ser miembro de la Agencia Internacional de Energía (AIE), en el país apenas existe capacidad para dos días.
“En Europa, después de la crisis de 2020 y 2021, cuando Rusia disminuyó el suministro de gas, lo que hicieron fue detonar y fortalecer las normas de almacenamiento y de inventarios de seguridad de suministro. En un año lograron sumar entre 80 y 90 días de consumo de almacenamiento para el siguiente invierno. Esto tiene que ocurrir en México”, explica.
Una vez que se establezca una capacidad de almacenamiento que brinde mayor seguridad al país, será necesario diversificar tanto la producción como las fuentes de importación y el propio almacenamiento de hidrocarburos, aseguró la especialista.
Agregó que la dependencia del gas natural proveniente de Estados Unidos también ha tenido beneficios, como los bajos costos a los que se ha adquirido durante varias décadas y el impulso al desarrollo del sector industrial.
“Resulta que estábamos conectados al mercado de hidrocarburos más importante del mundo, con un exceso de oferta como el de Estados Unidos. ¿Qué pasó? Que en México iba en declinación la producción de petróleo y, por tanto, de gas natural. Mientras nos enfocábamos en recuperar esa producción, también nos conectamos con el principal productor y exportador de gas natural del mundo. Nadie se ha visto más beneficiado que México de ese gas natural, con precios de tres o cuatro dólares por millón de BTU”, explicó.