Vivimos aceleradamente y escuchamos sobre calentamiento global, pero no entendemos realmente el impacto que tendrá en los próximos años. Para algunos es un tema de moda, otros lo niegan y muchos conocen el problema, pero no sienten sus consecuencias. Por ello, presento una reflexión sobre los glaciares más importantes que se están derritiendo aceleradamente, lo cual afectará la vida de un planeta que necesita agua para sobrevivir.
Los glaciares son como ríos de hielo porque pueden fluir. Cuando una placa de hielo se desprende de un glaciar y flota en el océano se llamaiceberg, y su único soporte es el mar. En el mundo existen más de 200,000 glaciares que cubren una superficie aproximada de 700,000 km², lo que los convierte en una de las mayores reservas naturales de agua dulce.
Los grandes mantos de hielo
Los dos glaciares más importantes del mundo son los mantos de hielo de la Antártida y de Groenlandia. Se formaron durante miles de años por acumulación de nieve y concentran más del 68% del agua dulce del planeta. Son masas de hielo continental extendidas sobre tierra firme en áreas mayores a los 50,000 km², con un espesor que puede superar los 4 km.
Las capas de hielo más pequeñas se llaman casquetes polares (ice caps), y aquellas que se extienden sobre el océano se conocen como plataformas de hielo (ice shelves). Los glaciares funcionan como grandes reservas hídricas, ya que almacenan agua que, de otro modo, estaría en los océanos en forma líquida.
Calentamiento global y deshielo
Datos satelitales de la NASA indican que los mantos de la Antártida y Groenlandia se derriten a tasas de 136 y 267,000 millones de toneladas anuales. Este fenómeno es una de las señales más claras del calentamiento global y tiene efectos directos en los océanos, los ecosistemas costeros y las comunidades humanas.
Aunque las emisiones contaminantes se desaceleren, se proyecta que la temperatura del planeta aumentará entre 2 y 5 °C por encima de los niveles preindustriales para el 2050. Un escenario conservador prevé olas de calor mortales, lluvias torrenciales, más sequías regionales e incendios forestales. Un escenario más grave supone el derretimiento irreversible de los grandes mantos de hielo de la Antártida y Groenlandia.
Si este escenario extremo ocurriera, el nivel del mar aumentaría cerca de 64 metros, inundando ciudades costeras y ecosistemas, lo que provocarían el desplazamiento de millones de personas. Entre las consecuencias del calentamiento global, una de las que más preocupa es el aumento de las sequías regionales.
Una respuesta desde la creatividad
Ante la escasez de agua han surgido soluciones locales, como las estupas de hielo en India y Chile. El ingeniero hindú Sonam Wangchuk buscó una solución a las sequías en varias zonas de la India y diseñó glaciares artificiales en forma de cono, inspirados en los monumentos o santuarios budistas conocidos como estupas, por lo que los llamó estupas de hielo (ice stupas); quetardan más tiempo en derretirse.
El cambio climático derrite la nieve de las montañas durante el invierno. Esa agua se canaliza por tuberías subterráneas hasta la estupa artificial. Luego, por diferencia de presión, el agua se impulsa hacia arriba, se rocía en el aire gélido y vuelve a congelarse. Esto es: hace salir el agua a alta presión a través de una tubería vertical, se dispara en el aire en forma de spray y se vuelve a congelar por las bajas temperaturas, formando así un cono de hielo artificial.
Gracias a su forma cónica, la estupa tiene poca superficie expuesta al sol, lo que hace que tarde más en derretirse. Así, el hielo se funde poco a poco durante el verano y asegura un suministro constante de agua para el riego cuando más se necesita. Podemos definir la estupa de hielo como un almacenamiento con liberación prolongada. El esquema es captar agua, congelarla, almacenarla y liberarla.
La estupa de hielo es sustentable porque no necesita bombas, electricidad ni combustibles fósiles. Funciona por la fuerza de la gravedad y la presión del agua, lo que la convierte en una solución ingeniosa para regiones afectadas por cambio climático y por lluvias impredecibles.
Del Himalaya a los Andes
La primera estupa de hielo se construyó en Ladakh, al norte de la India, en el Himalaya. A partir de esa experiencia, la idea llegó al continente americano con el emprendimiento Nilus, cerca de Santiago de Chile, donde se están construyendo los primeros glaciares artificiales o estupas de hielo para captar la mayor cantidad de agua posible antes de que se pierda o evapore.
La agricultura y el abastecimiento de agua del centro de Chile dependen del derretimiento anual de sus glaciares. Una sequía persistente afecta al país desde 2010 y las lluvias del 2024 sólo ofrecieron un alivio temporal. Se estima que Chile tiene más de 26,000 glaciares, el mayor número en Sudamérica; sin embargo, el monto total de hielo y de agua disponible ha disminuido significativamente en las últimas décadas.
Sebastián Goldschmidt, director ejecutivo y cofundador de Nilus, afirma que las sequías ya no son sólo un problema local ni nacional, sino global. Cerca del glaciar El Morado, a unos 93 km de Santiago, Nilus ha trabajado con estupas de hielo en una zona donde el glaciar perdió cerca del 19% de su volumen entre 2010 y 2018.
Para 2024, Nilus había construido siete estupas, capaces de almacenar 15,000 m³ de agua, lo que equivale al volumen de seis albercas olímpicas, un 30% más que el año anterior. Su objetivo es llegar a 50 estupas hacia 2026, creando un parque de almacenamiento de agua congelada para enfrentar las sequías.
Retos a futuro
El calentamiento global está acelerando el derretimiento de las capas de hielo, lo que afecta tanto a los glaciares como al hielo marino y genera consecuencias en todo el planeta. El deshielo no sólo eleva el nivel del mar, también reduce las reservas naturales de agua dulce.
Las estupas de hielo en el Himalaya y en los Andes son experimentos locales que pueden perfeccionarse y replicarse. Sin embargo, son sólo una solución parcial: los conos artificiales almacenan agua derretida de los glaciares, pero no agregan agua nueva para el sistema global. Son herramientas útiles para enfrentar la escasez durante ciertas estaciones, pero serían insuficientes si los glaciares llegaran a desaparecer.
En un mundo que se calienta rápidamente, la estupa de hielo es una muestra de adaptación: un respiro temporal al cambio climático provocado, en parte, por las emisiones contaminantes de los combustibles fósiles. Esta ofrece a las comunidades algo así como un salvavidas o un respiro para sobrevivir el deshielo del invierno y enfrentar las sequías a corto plazo.