Moody’s reduce la calificación crediticia de México a Baa3

Moody’s bajó la calificación de México a Baa3 por debilidad fiscal y bajo crecimiento, pero cambió la perspectiva a estable ante la estabilidad macroeconómica.

Hace 15 minutos
COMPARTIR
Pemex gas station with green canopy and prominent Pemex sign, hillside in the background.
Moody’s reduce calificación crediticia de México a Baa3

Moody’s Ratings bajó la calificación crediticia de México de Baa2 a Baa3, situándolo a un paso de perder el grado de inversión. Este ajuste refleja un debilitamiento fiscal sostenido que se aceleró en 2024 y que se prevé continúe.

La agencia atribuye esta reducción a un gasto público rígido, una base de ingresos limitada y el apoyo constante a Pemex, factores que restringen la capacidad del gobierno para estabilizar la deuda en un contexto de bajo crecimiento económico.

El 12 de mayo, Standard & Poor’s (S&P) modificó la perspectiva de la calificación de México de estable a negativa, también debido a una consolidación fiscal lenta y un aumento mayor al esperado en la deuda pública, junto con una carga creciente de intereses.

Impacto de las políticas fiscales y crecimiento económico

Moody’s señala que, pese a los esfuerzos para reducir el déficit fiscal, prioridades gubernamentales como la soberanía energética y un modelo de gasto redistributivo han debilitado la política fiscal, provocando déficits mayores y un deterioro acelerado de los indicadores de deuda.

La posición fiscal de México se ha debilitado respecto a países con calificación Baa, aumentando su vulnerabilidad a perturbaciones fiscales. Se prevé que el crecimiento económico se mantenga moderado a corto plazo, con un retorno gradual a una tasa cercana al 2%.

Proyecciones fiscales y deuda pública

Aunque las autoridades esperaban reducir el déficit fiscal a cerca del 4% del PIB en 2025, el déficit real se mantuvo en casi 5%, incluyendo el apoyo a Pemex, ligeramente inferior al 5.3% registrado en 2024.

La deuda bruta aumentó a 49.3% del PIB en 2025, frente al 46.0% en 2024 y 39.8% en 2023. Moody’s anticipa que los déficits del gobierno federal y la seguridad social permanecerán por encima del 4% del PIB en 2026-2027, debido a la rigidez del gasto, menor crecimiento de ingresos y la reducción del IEPS a combustibles para mitigar el impacto del conflicto en Medio Oriente.

Esto elevará la relación deuda/PIB cerca del 55% para 2028, acercándose al promedio de países con calificación Baa, que fue del 58% en 2025.

Limitaciones fiscales y costos financieros

La agencia advierte que las necesidades de endeudamiento elevadas y el apoyo continuo a Pemex limitarán la flexibilidad fiscal y afectarán la capacidad de pago de la deuda. La combinación de tasas de interés más altas y mayor dependencia de financiamiento interno costoso ha elevado la relación intereses/ingresos a alrededor del 17%, superior a niveles prepandémicos y a la mayoría de pares con calificación Baa.

La débil inversión y el crecimiento moderado agravan las presiones fiscales. Moody’s redujo su previsión de crecimiento del PIB real a menos del 1% en 2026 y 1.3% en 2027, con un promedio cercano al 1% entre 2024 y 2027, muy por debajo del promedio histórico de 2%.

Factores estructurales y riesgos políticos

La desaceleración de la inversión privada desde 2024 se atribuye a limitaciones estructurales en energía, agua, logística y seguridad, así como a la incertidumbre política vinculada a la revisión del TMEC y cambios institucionales, incluyendo la reforma judicial.

La calificación Baa3 refleja un balance entre fortalezas y debilidades. La economía mexicana es amplia y diversificada, con acceso preferencial al mercado estadounidense, lo que sostiene oportunidades comerciales y de inversión. Sin embargo, factores como la alta informalidad, inseguridad y cuellos de botella en infraestructura limitan el crecimiento.

Cambio en la perspectiva de Moody’s

Moody’s modificó la perspectiva de la calificación de negativa a estable, lo que reduce la probabilidad de un nuevo recorte a corto plazo. Esta decisión se basa en la expectativa de que el debilitamiento fiscal será gradual y parcialmente compensado por la estabilidad macroeconómica, la capacidad de respuesta política y la solidez económica subyacente.

La agencia destaca que, aunque el apoyo a Pemex continuará limitando la consolidación fiscal, México no enfrenta desequilibrios macroeconómicos que agraven los riesgos fiscales y mantiene capacidad para ajustar políticas monetarias y macroeconómicas ante perturbaciones.

Factores que podrían modificar la calificación

Una mejora en la calificación ocurriría si la solidez fiscal se consolida sostenidamente, con déficits que permitan reducir la deuda, mejor capacidad de pago y menor riesgo de pasivos contingentes, especialmente relacionados con Pemex.

También influiría positivamente un mayor cumplimiento de principios fiscales, decisiones políticas alineadas con la consolidación y una mejora sustancial en el crecimiento a mediano plazo, basada en mayor previsibilidad de inversiones y políticas.

Por el contrario, una presión a la baja se produciría si la consolidación fiscal resulta insuficiente, con déficits persistentes y mayores niveles de deuda, deterioro en la capacidad de pago o pasivos contingentes adicionales. Un debilitamiento de la credibilidad fiscal o un crecimiento económico prolongadamente bajo también afectarían negativamente la calificación.

Shorts

shorts youtube
shorts youtube
shorts youtube
shorts youtube
shorts youtube
shorts youtube
shorts youtube
shorts youtube
shorts youtube
shorts youtube
shorts youtube
shorts youtube
shorts youtube
shorts youtube
shorts youtube
shorts youtube