¿Qué hay detrás del sabor del mejor whisky del mundo?

La firma The Macallan se fundó en el Siglo XIX y cada una de sus botellas encierra más que sabores excepecionales.

por:   Redacción
Hace 36 minutos
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Cuando pensamos en un gran whisky, solemos imaginar el momento de la destilación: los alambiques de cobre, el líquido cristalino que sale de ellos, el instante en que nace el espíritu. Pero en The Macallan, la casa escocesa fundada en 1824 y considerada una de las firmas más prestigiosas del whisky de malta en el mundo, la verdadera historia del sabor empieza mucho antes, y en un lugar inesperado: el bosque.

Antes de que una sola gota de destilado toque una barrica, The Macallan ya lleva años trabajando en algo que el consumidor rara vez ve: la selección de la madera. Cada árbol —de origen europeo o americano— se elige con el mismo rigor que define cualquier otra etapa del proceso, porque es justamente ahí, en la elección de ese roble, donde empieza a definirse la personalidad de cada expresión.

Curved, stone-clad overhang of a modern building with glass walls, set on a grassy landscape at dusk.

Desde que se selecciona el árbol hasta que la barrica recibe el nuevo destilado pasan aproximadamente cinco años, un recorrido que incluye la fabricación artesanal del tonel y su posterior sazonado con vino de jerez. No es un detalle menor: es el punto de partida de todo lo que después reconoceremos como el carácter de un whisky.

Puede sonar contraintuitivo, pero en The Macallan las barricas aportan hasta el 80% del carácter final del whisky. También son responsables de su color 100% natural, logrado sin colorantes artificiales. Es la madera —y no un aditivo— la que tiñe el líquido con esos tonos ámbar tan característicos.

Bottle of The Macallan 12 Years Old Highland Single Malt Scotch Whisky, tilted with red cap and label visible.

Y no todas las maderas hablan el mismo idioma. El roble europeo imprime profundidad y riqueza aromática: notas de frutos secos, especias y chocolate. El roble americano, en cambio, ofrece un perfil más suave y luminoso, con matices de vainilla, miel, cítricos y coco.

Esta dualidad se puede apreciar de forma muy clara en la Timeless Collection de la casa. El Sherry Oak 12 Years Old celebra la intensidad del roble europeo sazonado con jerez, mientras que el Double Cask 12 Years Old combina lo mejor de ambos orígenes para lograr un perfil equilibrado, complejo y lleno de matices. Dos formas distintas de contar, con madera, una misma filosofía.

Con esa diversidad de maderas como materia prima, el Whisky Mastery Team de The Macallan trabaja de un modo muy similar al de un artesano que selecciona con cuidado cada material antes de dar forma a una pieza única. Combinar distintos tipos de roble, en distintas proporciones, permite construir perfiles de sabor de una complejidad y un equilibrio que serían imposibles de alcanzar con un solo tipo de madera.

Bottle of The Macallan 12 Years Old Highland Single Malt Scotch Whisky with white label and black cap.

David Zambrano, Brand Ambassador de The Macallan en México, lo resume así: cada tipo de madera aporta cualidades diferentes, y entender cómo interactúan entre sí es lo que permite crear expresiones con profundidad, equilibrio y una identidad que evoluciona con el paso de los años. Esa visión de largo plazo —pensar en década, no en cosechas— es, quizás, el verdadero secreto detrás de una copa de The Macallan.

Durante los años de maduración, la interacción entre el destilado y la barrica va transformando lentamente cada expresión: los aromas se desarrollan, el color adquiere nuevos matices y la textura gana complejidad de forma gradual. No hay una sola decisión que determine el resultado final. Es la suma de innumerables elecciones —el árbol correcto, el sazonado con jerez, el tiempo exacto de reposo— la que termina dando forma a lo que finalmente llega a la copa.

Hablar de The Macallan es hablar de los bosques donde todo comienza, de las barricas excepcionales que dan forma a su carácter y de generaciones de especialistas que han perfeccionado este oficio durante casi 200 años, desde que Alexander Reid destiló su primer lote de whisky en los pequeños alambiques de Speyside, Escocia, en 1824.

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