Sala Gastronómica: el Día de Muertos se sirve a la mesa

Sala Gastronómica elige una comunidad o región de México para desarrollar su menú especial de Día de Muertos.

por:   Redacción
Hace 1 hora
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Cada menú representa una oportunidad de conocer otras expresiones de la gastronomía nacional.
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En el Museo Nacional de Antropología, el chef Alberto Molina rinde homenaje a la cocina mexicana con una propuesta que reúne tradición y creatividad. Esta temporada, las costumbres de Santa Rosa Xochiac inspiran un menú especial dedicado al Día de Muertos.

La visita al Museo Nacional de Antropología puede continuar alrededor de una mesa. Ahí, entre moles, maíz, quelites, chiles y recetas regionales, Sala Gastronómica ofrece otra manera de conocer México: a través de su cocina.

El restaurante adquirió su forma actual en 2019, tras la remodelación de la antigua cafetería del museo. Desde entonces, su propuesta ha sido funcionar como una sala más del recinto, pero con los ingredientes, las recetas y las tradiciones culinarias como protagonistas.

Su carta está organizada en seis regiones: Pacífico, Centro, Norte, Sur, Península Maya y Baja California. La variedad permite disfrutar desde tlacoyos y tetelas hasta cochinita pibil, pescado tikin xic o pulpo zarandeado con adobo de chapulines.

Una cocina que respeta sus orígenes

Al frente de Sala Gastronómica está Alberto Molina, chef con 24 años de experiencia en el sector restaurantero, diez de ellos trabajando dentro del museo.

Su propuesta comienza mucho antes de encender los fogones. Molina y su equipo investigan el origen de las recetas, consultan libros de la biblioteca del museo y conversan con antropólogos, investigadores y cocineras tradicionales.

Primero preparan los platillos siguiendo sus versiones originales. Después incorporan técnicas contemporáneas que permiten explorar otras texturas y presentaciones, sin perder los sabores que los identifican.

“La base y la esencia es México completamente”, explica el chef.

Entre sus favoritos de la carta habitual está el pulpo zarandeado, servido con adobo de chapulines y ensalada de quelites. Un ejemplo de cómo ingredientes mexicanos pueden dar lugar a preparaciones contemporáneas sin perder su identidad.

Día de Muertos: una tradición que llega a la mesa

Cada año, Sala Gastronómica elige una comunidad o región de México para desarrollar su menú especial de Día de Muertos. El equipo visita el lugar, conoce sus costumbres, prueba sus alimentos y conversa con quienes mantienen vivas sus recetas.

En 2026, la inspiración llega de Santa Rosa Xochiac, pueblo originario de la alcaldía Álvaro Obregón, en la Ciudad de México, donde las celebraciones religiosas, las flores y la cercanía con el bosque forman parte de la vida comunitaria.

De esta experiencia nació “Donde la memoria florece”, un menú que toma como punto de partida las ofrendas y los alimentos con los que las familias recuerdan a sus seres queridos.

El pan, el maíz, los hongos, los quelites, la calabaza y el cacao aparecen en distintas preparaciones que recuperan sabores familiares y los presentan de una manera diferente.

Dark sugar-coated cookies on an orange floral plate beside a pink sugar-dusted donut on a decorative orange plate with a red patterned tablecloth behind them.
Fotografías Oswaldo Ramírez

Los sabores de una ofrenda

La experiencia comienza con La luz del altar, una preparación inspirada en la tradición de la primera cera, relacionada con el primer aniversario de una persona fallecida. Incluye dos panes brioche, uno de ceniza y otro de calabaza, acompañados por una veladora de mantequilla.

Le sigue Caldo del camino, un reconfortante caldo tlalpeño con pollo, verduras, arroz, chipotle y aguacate.

Huerta de chinampa reúne quelites tiernos, flor de calabaza, camote, requesón y chapulines, acompañados de una vinagreta de piloncillo.

Entre los platos fuertes destaca Maíz de la milpa, un tlacoyo de masa y frijol con chapulín, servido sobre mole de huitlacoche, barbacoa y nopales encurtidos. También figuran Pipián de la tierra, preparado con pechuga de pollo y pipián verde, y Del agua al bosque, una picuda a la plancha con hongos chantarelas, limón y aceites de chile y cilantro.

Para el postre, Memoria de cacao combina una panacota con champurrado de cacao y hoja de oro, mientras que Melocotón de la memoria reúne fruta, nata montada, nieve de vainilla y nibs de cacao.

Las bebidas también tienen su lugar, con una mezcalita de guayaba y una kombucha de melocotón con tequila.

México, más allá del museo

Para Alberto Molina, cada menú representa una oportunidad de conocer otras expresiones de la gastronomía nacional. Su intención no es reunir todas las cocinas de México en una sola carta, sino despertar el interés por los ingredientes, las comunidades y las historias detrás de cada receta.

En esta temporada, Sala Gastronómica recuerda que la comida también forma parte de nuestras celebraciones y de la manera en que mantenemos presentes a quienes ya no están.

Una propuesta que invita a prolongar la visita al museo y descubrir, desde la mesa, otra parte de la riqueza cultural de México.

Fotografías: Oswaldo Ramírez
Fotografías Oswaldo Ramírez

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Menú especial de Día de Muertos: “Donde la memoria florece”, disponible del 1 de octubre al 30 de noviembre de 2026.

Ubicación: Museo Nacional de Antropología, Paseo de la Reforma y Calzada Gandhi, Bosque de Chapultepec, Ciudad de México.

Horario: Martes a domingo, de 9:00 a 18:00 horas.

Reservaciones: salagastronomica.mx

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