La inversión mundial en energía alcanzará 3,422 mil millones de dólares en 2026, con un enfoque creciente en la electricidad y las fuentes limpias. Este cambio ya no es una tendencia, sino una realidad consolidada que redefine el sector energético.
Evolución de la inversión energética global
Desde 2015, la inversión total en energía ha crecido de 2,654 a 3,422 mil millones de dólares, impulsada por la demanda y la necesidad de modernizar infraestructuras. La electricidad concentra el 58% del capital en 2026, frente al 34% en 2015, evidenciando un cambio estructural.
Las redes eléctricas aumentaron su inversión de 314 a 541 mil millones, mientras que la energía solar se posiciona como la mayor partida individual, con 366 mil millones en 2026. El almacenamiento energético, especialmente las baterías, crece de forma exponencial, pasando de 1 a 106 mil millones, consolidándose como clave para integrar renovables.
Contrastes en los combustibles fósiles
La inversión en combustibles fósiles disminuye un 20%, de 1,296 a 1,041 mil millones. El petróleo registra la caída más significativa, con un descenso del 35%, mientras que el gas mantiene cierta fortaleza gracias al gas natural licuado. El carbón es la excepción, con un aumento impulsado por la demanda asiática.
Los combustibles limpios, como el hidrógeno y la captura de carbono, multiplican por cuatro su inversión, aunque aún representan una proporción pequeña del total.
Variaciones regionales en la transición energética
Norteamérica invierte 710 mil millones en 2026, con Estados Unidos liderando el 82% del capital regional y destinando el 60% a electricidad. México sigue dominado por combustibles fósiles, con Pemex y el petróleo concentrando dos tercios de la inversión.
China encabeza la transformación, con 944 mil millones invertidos y un 65% destinado a electricidad, siendo líder en solar, redes y baterías. Rusia mantiene una matriz fósil con el 75% de su inversión en petróleo y gas, mientras India muestra un equilibrio entre combustibles y renovables.
Proyecciones hacia finales de siglo
La Agencia Internacional de Energía proyecta que para 2040 la inversión en energía limpia alcanzará 4,500 mil millones anuales, con un crecimiento continuo en redes, solar y almacenamiento. Para 2060, el hidrógeno y el almacenamiento serán centrales en un sistema casi totalmente electrificado.
En 2080, la energía nuclear y las superredes intercontinentales liderarán la inversión, mientras que para 2100 se espera un sistema energético casi completamente limpio, basado en solar, eólica, nuclear y fusión nuclear emergente.
El papel de la energía nuclear y la fusión
La energía nuclear actual recibe 65 mil millones anuales, con China como principal inversionista. Los reactores modulares pequeños (SMR) podrían alcanzar 120 GW en 2050, aumentando la inversión anual a más de 150 mil millones.
La fusión nuclear, con capital privado superando al público, avanza con proyectos piloto hacia 2030 y centrales comerciales previstas para 2050. Esta tecnología podría consolidarse como fuente base hacia finales de siglo.
La transición energética global avanza hacia una mayor electrificación y limpieza, con la inversión en energía limpia superando a la de combustibles fósiles. China lidera este cambio, mientras que tecnologías como la fusión nuclear representan apuestas estratégicas a largo plazo. El futuro energético será más tecnológico, descentralizado y sostenible.