La escasez de gasolina en Rusia se intensifica debido a los ataques con drones ucranianos que afectan las refinerías, provocando racionamientos y limitaciones en al menos dos tercios de las regiones del país.
Impacto de los ataques en el suministro de combustible
Desde las zonas fronterizas con Ucrania hasta la región de Amur, cerca de China, los gobernadores regionales han implementado restricciones en la venta de gasolina para evitar compras de pánico. Estas medidas reflejan la gravedad de las interrupciones en el suministro, que varían según la región pero tienden a empeorar con la continuidad de los ataques.
El objetivo de Kiev ha sido el sector de procesamiento de petróleo para limitar el abastecimiento de combustible y presionar a Rusia en el marco del conflicto bélico.
Consecuencias para la economía y el mercado interno
Los ataques han paralizado operaciones en refinerías clave, incrementado los precios de la gasolina y llevado a Rusia a prohibir las exportaciones de combustible para aviones. Esta situación genera preocupación en el banco central debido a su posible impacto inflacionario.
La crisis afecta principalmente al mercado interno, ya que desde abril Rusia suspendió la mayoría de sus exportaciones de gasolina, que de por sí no eran significativas en volumen.
Medidas regionales y prioridades de suministro
Igor Kobzev, gobernador de la región de Irkutsk en Siberia oriental, informó a través de Telegram que el suministro de combustible se está asignando de manera individualizada, priorizando servicios de emergencia, transporte público y agricultores. Estas interrupciones se registran en todo el país.
Contexto histórico y producción actual
Rusia ha enfrentado crisis de combustible en veranos anteriores, pero la actual se atribuye principalmente a los ataques con drones. En la primera quincena de junio, la producción diaria de gasolina fue de aproximadamente 835 mil barriles, un 15% menos que el mismo periodo del año anterior y un 6% menos que el mes previo, según una fuente anónima familiarizada con los datos.
Algunas regiones que dependían de refinerías nacionales han tenido que buscar nuevas rutas logísticas para importar combustible, lo que genera más interrupciones.
Las cadenas de gasolineras independientes, sin vínculo con grandes petroleras, enfrentan mayores riesgos de quedarse sin combustible debido a la falta de suministro propio y dificultades para acceder al mercado de materias primas.