El destino de una de las alianzas internacionales más importantes en materia petrolera para Pemex firmada este año está en incertidumbre debido a temas políticos.
Se trata del convenio firmado entre Pemex y la empresa petrolera brasileña, Petrobras, enfocado en llevar a cabo exploraciones en aguas ultraprofundas en el Golfo de México, una técnica en la que los brasileños son especialistas y en México falta expertise. Sin embargo, las elecciones en Brasil ponen en pausa este convenio de colaboración.
En su conferencia de prensa matutina, la presidente Claudia Sheinbaum afirmó que el diálogo quedó en el memorando de entendimiento y no se ha avanzado más por el proceso electoral.
Este domingo se juega en las urnas brasileñas la presidencia de la nación. En estas se juega mucho más que la continuidad de un gobierno: la elección presidencial de 2026 pone en disputa dos visiones políticas y económicas para la mayor economía de América Latina, con consecuencias para el comercio, la relación con Estados Unidos y el equilibrio político de la región. Los contendientes son Luiz Inácio Lula da Silva y Flavio Bolsonaro, Senador e hijo del expresidente Jair Bolsonaro.
La elección ya pasó por una primera vuelta el 4 de octubre y se definirá en una segunda vuelta el domingo 25 de octubre de 2026. Flávio Bolsonaro obtuvo alrededor de 47% de los votos y Lula cerca de 45% en la primera ronda. Las encuestas más recientes muestran una contienda muy cerrada.
Una victoria de Lula reforzaría la presencia de gobiernos de izquierda en los espacios regionales; un triunfo de Flávio Bolsonaro daría mayor impulso a la derecha latinoamericana, en un contexto de creciente polarización.
Informes periodísticos señalan que ambas petroleras llevarán a cabo un proyecto, muy ambicioso y de materializarse podrían resolver la dependencia de México a hidrocarburos de Estados Unidos.
De acuerdo con reportes de Bloomberg el proyecto busca adentrarse en formaciones rocosas muy antiguas, para extraer una vasta reserva de crudo de rocas que no han visto la luz del sol en 160 millones de años, de una era en la que los dinosaurios y los moluscos prehistóricos dominaban la tierra y los mares.
Para Pemex, se trata de una jugada para revitalizarse, mientras lidia con una deuda asfixiante, una producción petrolera baja y una reputación de ineficiencia y peligrosidad.
Pero este esfuerzo también es importante para los mercados petroleros mundiales, ya que la guerra con Irán y otras perturbaciones geopolíticas en Oriente Medio han puesto de manifiesto el peligro de tener tanta oferta concentrada en una sola región.
Petrobras, posee una habilidad excepcional para explorar rocas generadoras en una capa de la corteza terrestre que los geólogos denominan presalina. Una serie de gigantescos descubrimientos en alta mar cerca de Río de Janeiro, a partir de 2006, impulsaron un auge transformador en la producción de petróleo presalino para la mayor economía de Sudamérica.
Los intentos posteriores de otras compañías por replicar esos éxitos en formaciones presalinas en Angola, Gabón y la República del Congo fracasaron en gran medida. En tanto que Pemex por sí sola no cuenta con la tecnología ni el capital necesarios para este tipo de exploración.