Cox ha finalizado la adquisición de Iberdrola México, una operación valorada en 4,000 millones de dólares que amplía su presencia en un mercado clave para la compañía.
La compra de Iberdrola México representa un paso decisivo en la evolución de Cox, utility global integrada en agua y energía. Esta transacción, anunciada en julio de 2025, se concretó con rigor y disciplina, reflejando la capacidad del grupo para gestionar operaciones de gran escala.
Con esta adquisición, Cox incorpora una plataforma de activos de alta calidad, con un historial operativo sólido y una base de clientes de primer nivel. Gran parte de los ingresos provienen de fuentes recurrentes, lo que aporta estabilidad financiera y una elevada generación de caja.
Impacto financiero y estratégico
En términos proforma, para 2025 el grupo habría alcanzado ingresos de 2,551 millones de euros y un EBITDA de 786 millones de euros, duplicando y triplicando respectivamente las cifras previas. Además, el flujo de caja operativo se estimaría en 592 millones de euros, cuatro veces superior, fortaleciendo la capacidad financiera a largo plazo.
Esta operación se alinea con la estrategia de Cox de concentrar su crecimiento en regiones prioritarias, con especial énfasis en América, donde México es un eje central del plan 2026-2028.
Detalles del perímetro de la transacción
La adquisición incluye una capacidad instalada operativa superior a 2,600 MW y una cartera de proyectos de generación de 12,000 MW. Iberdrola México es la mayor suministradora privada del país, con más del 25% de cuota de mercado, 20 TWh comercializados y más de 500 grandes clientes con alta calificación crediticia.
Esta posición consolida a Cox como líder destacado en el suministro de energía en México.
Enrique Riquelme, presidente ejecutivo de Cox, destacó que «el cierre de esta operación marca un paso decisivo en la evolución de Cox. Incorporamos una plataforma de gran calidad en un mercado que conocemos bien, y lo hacemos manteniendo el foco en la disciplina, la integración y la creación de valor a largo plazo».
Además, resaltó que esta adquisición fortalece el perfil de la compañía como utility integrada, aumentando su escala y solidez para afrontar futuras etapas de crecimiento.
Riquelme también señaló que la operación se enmarca en la visión del Gobierno mexicano, encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum, de convertir la energía y el agua en políticas de Estado orientadas al desarrollo inclusivo y sostenible.
Cox se alinea con las prioridades gubernamentales para reforzar la seguridad energética, la soberanía hídrica y la inversión en infraestructura estratégica bajo un marco regulatorio claro y justo.
Presencia y futuro en Latinoamérica
La adquisición consolida a Latinoamérica como el principal foco geográfico de Cox y posiciona a México como un hub estratégico para su crecimiento regional. El país destaca por su demanda energética sostenida, estabilidad macroeconómica y potencial para el desarrollo de infraestructura.
La compañía mantendrá al equipo directivo de Iberdrola México e integrará a más de 800 profesionales en su plantilla.
Apoyo financiero y asesoría
Para esta operación, Cox contó con el respaldo de inversores internacionales como Allianz Global Investors, Gramercy y GMO. La financiación y asesoría estuvieron a cargo de entidades como Citi, Barclays, BBVA, CIFI, Deutsche Bank, Goldman Sachs, Scotiabank, Santander y Milbank, con apoyo legal de DLA Piper, Juan Aznar de la Haza, Paul Weiss, PwC y Chevez.