La propuesta presupuestaria, dada a conocer este viernes, asigna 1.5 billones de dólares a la defensa, el mayor aumento anual desde la Segunda Guerra Mundial. Esta cifra supera el billón de dólares solicitado para 2026 e incluye 1.1 billones en gastos discrecionales básicos para el Pentágono. Además, contempla un paquete adicional de 200 mil millones para el actual año fiscal, vinculado a la guerra en Irán.
Reducción de gasto discrecional no militar y reacciones políticas
Mientras el gasto en defensa crece, el presupuesto propone recortar en un 10% el gasto discrecional no militar, equivalente a unos 73,000 millones de dólares. Russell Vought, director de presupuesto de la Casa Blanca, defendió el plan como una medida para garantizar la seguridad en un «mundo peligroso». No obstante, la propuesta enfrenta críticas, especialmente del líder demócrata en el Senado, Chuck Schumer, quien la calificó como «podrida hasta la médula» y advirtió sobre las consecuencias políticas para sus partidarios.
Contexto económico y electoral
La iniciativa llega en un momento de incertidumbre, con encuestas que reflejan el escepticismo público respecto al conflicto en Irán y las elecciones de mitad de mandato próximas en noviembre. Un aspecto polémico es la falta de proyecciones a 10 años sobre el déficit presupuestario, que podría aumentar significativamente. Al excluir gastos en programas sociales como Seguridad Social y Medicare, el presupuesto evita abordar el impacto real en los déficits futuros, anticipando un debate legislativo prolongado.