El petróleo es nuestro”. Bajo ese lema Petrobras inició operaciones en 1953, la compañía de propiedad mixta controlada por el Estado brasileño, pero con participación privada, dedicada a la exploración, producción, refinación, transporte y comercialización de hidrocarburos y electricidad.
En sus primeros años, la empresa brasileña apenas extraía 2 mil 700 barriles diarios, en contraste, ese mismo año Petróleos Mexicanos (Pemex) ya tenía 15 años de operación y alcanzaba una producción de 232 mil barriles diarios, de acuerdo con datos históricos de la Secretaría de Hacienda.
Sin embargo, siete décadas después el panorama cambió completamente. Petrobras se consolidó como un gigante energético global y líder mundial en exploración de aguas profundas y ultraprofundas, con una producción de 3.2 millones de barriles diarios de petróleo y gas natural, según cifras de marzo de este año.
Pemex, por el contrario, produce actualmente alrededor de 1.6 millones de barriles diarios y mantiene una fuerte dependencia de yacimientos en aguas someras como Cantarell, cuya producción se encuentra en declive desde hace varios años.
Ante este escenario surge la pregunta: ¿qué hizo Petrobras para superar a Pemex y convertirse en una de las petroleras más importantes del mundo?
Fluvio Ruiz, experto en temas energéticos, ex consejero profesional de Pemex y profesor del CIDE, explicó que existen tres factores fundamentales detrás del éxito de la petrolera brasileña.
El primero, es que Brasil no depende de los ingresos petroleros para sostener sus finanzas públicas. Mientras los ingresos fiscales brasileños equivalen a casi 30 puntos porcentuales del PIB, en México la recaudación tributaria representa alrededor de 18.3%.
Esto, explicó, permite que Petrobras opere sin la presión fiscal que históricamente ha enfrentado Pemex.
“El hecho de que Brasil no dependa del petróleo para financiar el gasto público evita que se ahogue financieramente a la petrolera”, sostuvo.
El segundo factor fue el impulso sostenido a la investigación científica, el desarrollo tecnológico y la formación de capital humano especializado. Ruiz recordó que Brasil llegó a destinar recursos equivalentes a dos puntos del PIB a estos rubros, mientras que en México la inversión ronda apenas el 0.3% del PIB.
Gracias a ello, Petrobras desarrolló capacidades tecnológicas propias para la exploración en aguas profundas, un segmento en el que hoy es referente mundial.
El especialista detalló que Brasil produce cerca de 4 millones de barriles diarios, de los cuales Petrobras aporta más de 3.2 millones. Aproximadamente 80% de esa producción proviene de aguas profundas y ultraprofundas.
“Petrobras ha desarrollado capacidades tecnológicas a lo largo de muchos años de investigación científica, innovación y formación de recursos humanos”, explicó.
Además, la petrolera brasileña mantiene actividades internacionales complementarias, principalmente en Estados Unidos y Angola.
El tercer elemento, añadió Ruiz, es la autonomía de gestión de la que Petrobras goza y que Pemex no ha logrado consolidar.
En contraste, explicó que Pemex redujo durante años la inversión en exploración y priorizó decisiones influenciadas por objetivos políticos de corto plazo, buscando revertir la caída de la producción sin lograr nuevos descubrimientos de gran escala.
“Simplemente se redujo el ritmo de caída, pero ahora es muy complicado elevar la producción porque no hay exploraciones importantes”, afirmó.
En este contexto, la alianza que están por concretar Pemex y Petrobras representa una noticia positiva para México, ya que podría abrir la puerta a compartir buenas prácticas y capacidades tecnológicas en materia energética.
La semana pasada, la presidenta Claudia Sheinbaum adelantó que el acuerdo entre ambas compañías se firmará en junio de este año, uno de los principales intereses del gobierno mexicano es acceder al conocimiento y experiencia de Petrobras en exploración de aguas profundas, área en la que la empresa brasileña es considerada una de las líderes mundiales.