La electricidad renovable y nuclear alcanzaron un récord histórico en 2025, pero el consumo energético global sigue dominado por combustibles fósiles. Esto limita el impacto real en la lucha contra el cambio climático.
Avances en la generación eléctrica renovable
En 2025, la energía renovable y nuclear representaron el 42.6% de la generación eléctrica mundial, un nivel sin precedentes. Por primera vez, la energía eólica y solar superaron al carbón como fuentes principales. Además, el aumento en la demanda eléctrica se cubrió completamente con energías renovables, lo que marca un progreso significativo en la descarbonización del sector eléctrico.
La electricidad es solo una parte del consumo energético
A pesar de estos avances, la electricidad representa cerca del 20% del consumo final de energía a nivel global. En regiones como Europa y Estados Unidos, este porcentaje ronda el 25%, mientras que en China alcanza casi el 30%. Esto significa que celebrar la descarbonización eléctrica solo aborda una quinta parte
Según datos del Instituto de Energía publicados el 30 de junio, los combustibles fósiles —petróleo, gas y carbón— representaron el 86.2% del consumo primario global de energía en 2025. Las fuentes limpias como nuclear, solar, eólica, hidroeléctrica y biomasa apenas alcanzaron un 15%. Sectores como transporte, industria y construcción, que dependen en gran medida de combustibles fósiles, representan un desafío mayor para la descarbonización.
Un progreso lento en seis décadas
Desde 1965, cuando se comenzaron a medir estas métricas, la participación de combustibles fósiles en el mercado energético ha disminuido solo 11 puntos porcentuales, pasando de 97.4% a 86.2%. A este ritmo, los combustibles fósiles seguirán dominando a menos que se implementen cambios profundos y acelerados.
El reto de la neutralidad de carbono
Para alcanzar la neutralidad en carbono, la electricidad debe cubrir más del 50% del consumo final de energía, lo que implica más que duplicar su participación actual y descarbonizarla por completo. Aunque las inversiones recientes en energías limpias son un paso positivo, todavía son insuficientes frente a la
La electrificación requiere inversiones masivas, que aumentan con la creciente demanda de sectores como los centros de datos. En Estados Unidos, estos centros ya están elevando el consumo eléctrico, y se espera que esta tendencia continúe, lo que complica aún más la transición energética.
En resumen, aunque la descarbonización de la electricidad avanza, la dependencia global de combustibles fósiles persiste en la mayoría de sectores, lo que exige acelerar la transición energética para enfrentar el cambio climático de manera efectiva.