Datos del PNUD muestran las diferencias en infraestructura, conectividad e inversión que existen entre países frente al avance de la inteligencia artificial.
La inteligencia artificial avanza rápidamente, pero no todos los países tienen las mismas condiciones para desarrollar y aprovechar esta tecnología. Un análisis del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) pone el foco en algunas de las brechas que podrían marcar el desarrollo de la IA durante los próximos años.
Uno de los datos más llamativos se encuentra en África: solo el 2% de los centros de datos del mundo están ubicados en ese continente. A esto se suma que apenas el 5% de los innovadores africanos en inteligencia artificial cuenta con la capacidad computacional que necesita para desarrollar sus proyectos.
La desigualdad también se observa en el acceso a Internet. De acuerdo con datos citados por Naciones Unidas, una de cada tres personas en el mundo no tiene acceso a Internet, lo que representa una limitación para participar en la economía y en los servicios digitales vinculados con la IA.
La enorme diferencia en inversión
Otro de los contrastes señalados por el PNUD está relacionado con el dinero destinado al desarrollo de inteligencia artificial.
Durante 2023, Estados Unidos recibió 67.200 millones de dólares en inversiones en IA. En comparación, Kenya recibió alrededor de 15 millones de dólares, mientras que Nigeria captó aproximadamente 2,9 millones de dólares.
La diferencia entre estas cifras muestra la concentración de recursos en determinados mercados y la distancia que existe frente a otros países que buscan desarrollar capacidades propias en inteligencia artificial.
La IA podría influir en el 70% de los ODS
A pesar de estas brechas, Naciones Unidas destaca el potencial de las tecnologías digitales. Investigaciones citadas por el PNUD estiman que la tecnología digital, incluida la inteligencia artificial, podría contribuir directamente al cumplimiento de hasta el 70% de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) para 2030.
La IA podría tener aplicaciones en ámbitos como la sanidad, la acción climática, la igualdad de género y las infraestructuras.
El dato adquiere especial relevancia porque quedan pocos años para alcanzar los objetivos establecidos en la Agenda 2030 y porque el acceso desigual a la tecnología podría determinar qué países consiguen aprovechar mejor sus beneficios.
El futuro de la IA también ha comenzado a ocupar un espacio importante en la agenda internacional. Durante 2025 se celebraron distintos encuentros impulsados por gobiernos y organismos internacionales para debatir sobre el desarrollo y uso de esta tecnología, entre ellos la Cumbre para la Acción sobre Inteligencia Artificial, celebrada en París; la Cumbre Mundial sobre la Inteligencia Artificial en África, en Rwanda; la Conferencia de Hamburgo sobre Sostenibilidad y la Cumbre Mundial sobre Inteligencia Artificial para el Bien, en Ginebra.
Para el PNUD, estos debates forman parte de una discusión más amplia: cómo evitar que el desarrollo de la inteligencia artificial amplíe las diferencias existentes entre países.
Los datos muestran una realidad contrastante: mientras la IA podría contribuir a buena parte de los objetivos globales de desarrollo, millones de personas todavía no tienen acceso a Internet y regiones enteras cuentan con una participación muy limitada en la infraestructura y la inversión necesarias para desarrollar esta tecnología.