Pese a los cambios en las pensiones de Pemex y CFE que se han llevado a cabo durante los últimos años, el monto en el pago de pensiones que hacen Petróleos Mexicanos (Pemex) y la Comisión Federal de Electricidad (CFE) continúa en aumento y amenaza sus finanzas.
De acuerdo con un reportaje publicado por el diario Reforma, entre las dos empresas estatales, estos pasivos suman 2.1 billones de pesos, que equivalen a dos veces el presupuesto del sector salud o los recursos a programas insignia del Gobierno, como becas y apoyos a jóvenes y personas de la tercera edad.
En el primer semestre, el gasto en pensiones y jubilaciones, prestaciones médicas, apoyos económicos, préstamos financieros, aguinaldos, pago de becas a hijos de trabajadores y otros beneficios contractuales en Pemex llegó a un billón 506 mil millones de pesos, un incremento anual de 10.9 por ciento.
En tanto, los recursos que destinó la Comisión Federal de Electricidad (CFE) a este mismo concepto ascendieron a 554.2 mil millones, 25.3 por ciento más que el mismo periodo del año pasado, de acuerdo con reportes de la empresa.
Además de los pasivos laborales, las dos empresas gubernamentales enfrentan presiones por deuda, costos financieros, necesidades crecientes de inversión y mantenimiento, así como problemas de rentabilidad y productividad.
El monto en el gasto de pensiones a ex trabajadores de estas empresas estatales ha sido un debate de larga aliento. De hecho, el año pasado el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum afirmó que no habría más pensiones millonarias para ex directivos de entidades estatales.
Para este año, por ejemplo, propuso una reforma para limitar las pensiones doradas, se aprobó en fast track en el Congreso de la Unión, se aplicaron recorte a los montos de las jubilaciones de los ex trabajadores y a menos de tres meses de esos movimientos, el gobierno federal suspendió los cambio, corrigió el monto máximo de las pensiones y van a reintegrar los recursos que dejaron de percibir durante los últimos meses.
Así, el gobierno de Sheinbaum pasó a apuntar con firmeza que se acababan las pensiones de entre 400 mil hasta un millón de pesos que recibían ex trabajadores de confianza del gobierno a de forma muy silenciosa corregir una reforma con muchos errores que impactó a miles de jubilados e incluso provocó impactos en su salud física y mental.
La propuesta enviada en marzo de este año al Congreso de la unión limitaba estas pensiones al 50 por ciento de la remuneración presidencial, equivalente a cerca de 70 mil pesos mensuales lo que impactó a 12 mil trabajadores.
Tras meses de inconformidad y negociación, los extrabajadores de Pemex lograron que se revirtiera la reducción de sus pensiones al argumentar que la información con la que se había determinado quienes tenían pensiones “doradas” era imprecisa, de que la retroactividad a sus derechos ganados era ilegal y que el impacto económico estaba afectando la seguridad y salud de los ex trabajadores.