En las elecciones del pasado martes, además de renovar la Cámara de Representantes y un tercio del Senado, los votantes decidieron sobre gobernadores, alcaldes y diversas propuestas locales, incluyendo limitaciones a la instalación de centros de datos. De 41 votaciones en 10 estados, solo una propuesta a favor de estos centros fue aprobada, en Harwood, Dakota del Norte, de acuerdo con la enciclopedia digital Ballotpedia.
Los centros de datos enfrentan críticas por aumentar el costo energético, consumir excesiva agua en zonas con escasez, y por la opacidad en permisos y beneficios fiscales. Esto alimenta los movimientos NIMBY (no en mi patio trasero) en estados como California, Florida, Illinois, Kansas, Maine, Nueva Jersey, Nevada y Wisconsin.
Casos emblemáticos: Ohio, Texas y Virginia
De acuerdo con información del medio «El País», Ohio fue el estado con mayor rechazo, con 21 proyectos rechazados. La gobernadora electa Amy Acton promueve una moratoria hasta que las empresas cubran costos públicos y permitan sindicalización. Ohio, junto con Virginia y Texas, es un epicentro de la industria, donde OpenAI planea un campus de centros de datos con una inversión estimada en 500 mil millones de dólares.
El senador electo Sherrod Brown se ha posicionado claramente en contra de la industria, destacando su compromiso con las comunidades y no con los lobbys.
Nicol Turner Lee, del Brookings Institute, señala que la falta de transparencia en acuerdos entre gobiernos locales y empresas genera desconfianza pública. Los acuerdos confidenciales sobre exenciones fiscales y ayudas fomentan sospechas de beneficios para personas con información privilegiada.
Coco Zang, de ING Research, advierte que la oposición local está creciendo y que hasta un 30% de la capacidad adicional prevista para 2028 podría estar en riesgo. Texas, aunque es un polo tecnológico en crecimiento, también muestra resistencia ciudadana, con el gobernador republicano Greg Abbott bloqueando construcciones para frenar a la demócrata Gina Hinojosa.