En el año 2011, la revista científica Climatic Change, dirigida por el investigador Keywan Riahi con un grupo de prestigiados científicos del Instituto Internacional de Análisis de Sistemas Aplicados (IIASA) con sede en Austria, publicó el escenario climático RCP8.5 (Trayectoria de Concentración Representativa por sus siglas en inglés: Representative Concentration Pathway). La clave de la preocupación mundial es que este escenario fue presentado y adoptado formalmente por el IPCC (Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático) en su Quinto Informe de Evaluación (AR5) y reforzado por las observaciones del AR6. Pero ¿qué significa?
El escenario RCP8.5
Este escenario es un modelo climático extremo que estima altas emisiones de gases de efecto invernadero para 2100, provocando un aumento importante en la temperatura global y el forzamiento radiativo positivo (ganancia de energía y calentamiento) que es la diferencia entre la energía solar que entra a la Tierra y la radiación que escapa al espacio y que se mide en watts (vatios) por metro cuadrado (W/m).
Los rayos solares entran al planeta en forma de onda corta y calientan la superficie, pero como esta energía se devuelve al espacio en forma de radiación infrarroja (onda larga), los gases de efecto invernadero (dióxido de carbono y metano) absorben parte de esta radiación impactando el equilibrio energético y reteniendo el calor, surgiendo el término calentamiento global. El fundamento del escenario RCP8.5 parte de un crecimiento en el forzamiento radiativo positivo (total acumulado en 2011 fue de aproximadamente +2.7 watts por metro cuadrado desde la era preindustrial). Los científicos utilizan esta métrica para trazar escenarios de emisiones y proyectar el calentamiento futuro.
Precisamente el escenario RCP8.5 (mantener la tendencia existente: “business as usual”) representa un forzamiento radiativo de +8.5 watts por metro cuadrado para el año 2100. Los supuestos de este escenario de referencia con emisiones muy altas se basan en un crecimiento demográfico elevado y un continuado uso de combustibles fósiles (principalmente carbón) sin el diseño ni seguimiento de políticas climáticas explícitas.
Sin embargo, la reacción positiva de los gobiernos, apoyando la transición hacia energías más limpias y una menor dependencia del carbón han hecho que los científicos hayan determinado que el RCP8.5 es un extremo altamente improbable.
Basado en este escenario, es difícil entender que el presidente Donald Trump afirme que la ONU está equivocada y ha reaccionado en forma contundente contra la expansión de granjas eólicas marinas en Estados Unidos: ha usado fondos federales para pagar a los desarrolladores de estos proyectos para que los abandonen y está estimulando su regreso a la inversión en energías fósiles. Aunque el escenario fue alarmista, si era posible revertir un pronóstico climático tan dramático, ¿por qué dar marcha atrás en las acciones que lo están logrando? ¿Es acaso aceptable bajar la guardia?
Otros escenarios de cambio climático
El escenario RCP8.5 se fundamenta en las emisiones futuras que serían atrapadas en el sistema climático (+8.5 watts por metro cuadrado), que provocarían un aumento en la temperatura de 5 grados Celsius para el año 2100 comparado con el de 2011. Esto sería consecuencia de un incremento en el uso de carbono de 6.5 veces en el año 2100 respecto al 2011. Debemos entender que este escenario apareció cuando la energía limpia era muy cara comparada con el carbón barato. Hoy la visión es distinta porque se ha abaratado la generación de energías limpias. Entre 2009 y 2024 el precio de la electricidad generada por energía solar bajó alrededor del 88%, aún por debajo del carbono y el gas metano. Se calculó que el 86% del aumento en la capacidad de generación de electricidad del planeta en 2025 se generó con energías renovables. Estas acciones positivas harían que la nueva publicación de escenarios climáticos sea menos alarmista.
Existen escenarios de emisiones menos alarmistas como RCP2.6 (optimista), en el que las emisiones globales pudieran descender rápidamente y llegar al tan deseado balance neto de cero emisiones propuesto por la ONU para el 2100. Si esto fuera posible, se daría un incremento en el calentamiento global de solo 1.5 grados por encima del nivel preindustrial.
El RCP4.5 (escenario intermedio), estima que las emisiones alcancen su punto máximo en el año 2040 y luego disminuyan, logrando un incremento en la temperatura global de 2.4 grados para el 2100. Este escenario asume esfuerzos significativos de mitigación de contaminación a partir del año 2040.
Hoy por hoy, los científicos estiman que con las políticas implementadas para controlar el calentamiento global se daría un incremento en la temperatura de entre 2.7 y 3 grados para finales de este siglo. Este aumento sigue siendo mayor a las metas del Acuerdo de París cuyo objetivo es limitar el calentamiento global a menos de 2 grados, con el ideal de llegar a 1.5 grados respecto a los niveles preindustriales. Esto dependerá de las acciones que tome cada gobierno y cada habitante del planeta.
No bajar la guardia
Con una actitud de resiliencia climática, no podemos ni debemos detener las acciones necesarias para evitar el cambio climático: proteger ecosistemas, mejorar los sistemas de agricultura y prepararse para enfrentar desastres naturales.
La presentación del escenario RCP8.5 estimuló a la realización de acciones para enfrentar un cambio climático, pero aún son insuficientes para la magnitud del desafío que la humanidad seguirá enfrentando.
El concepto de cambio climático sigue siendo real y peligroso, pero uniendo las buenas conciencias, el hombre puede resolverlo. Es todavía necesario disminuir las emisiones al balance neto de cero emisiones contaminantes y sigue siendo actual e inminente, la necesidad de detener el calentamiento global.
El Séptimo Informe de Evaluación (AR7) del IPCC se encuentra en elaboración y se espera la publicación del Informe de Síntesis hacia finales de 2029. Los Informes de Ciudades y Cambio Climático podrían tenerse en marzo de 2027. Los informes de los grupos de trabajo estarán hacia 2028. La investigación del cambio climático continúa, pero mientras tanto, el planeta no debe bajar la guardia para que no sorprenda a la humanidad cuando ya sea demasiado tarde.