La victoria electoral del Partido Demócrata en las elecciones de medio mandato (midterms) de Estados Unidos no va a modificar la relación diplomática y comercial entre México y Estados Unidos.
Tanto las negociaciones en torno a los ajustes del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), como la tensión por la seguridad en la frontera entre ambos países y la política migratoria establecida por el gobierno de Donald Trump van a permanecer igual, de acuerdo con Oliver Santín, investigador del Centro de Investigaciones sobre América del Norte (CISAN).
“No interpretemos esta derrota republicana como una garantía de protección. Las presiones comerciales, las presiones migratorias, las presiones geopolíticas en contra de nuestro país; es decir, la relación bilateral va a seguir determinada por una estructura de poder profundamente desigual, y creer y celebrar la victoria demócrata, pues me parece que es pura ingenuidad”, detalló en entrevista con Daily Energy.
Los resultados electorales del 3 de noviembre van a reconfigurar el Congreso de Estados Unidos y, con un gobierno dividido, la aprobación de acuerdos internacionales podría tornarse más compleja.
De acuerdo con los últimos conteos, en el Senado los demócratas obtuvieron 54 escaños y los republicanos, 44. En la Cámara de Representantes, donde se disputaban 425 escaños, hasta el momento suman 237 para los demócratas y 147 para los republicanos. En el caso de las gubernaturas, 28 fueron para los demócratas y 20 para sus contrincantes.
Santín apuntó que, si bien el Partido Republicano perdió el control del Congreso, Donald Trump va a seguir determinando la agenda política estadounidense.
“Se trata de un hombre con mucha experiencia mediática. Debemos tener claro que su mayor triunfo quizás no sea el electoral, sino que ha desplazado los límites de lo que se consideraba políticamente correcto. Ahora sus adversarios demócratas hablan también de proteccionismo, fronteras, seguridad, competencia industrial y soberanía económica. Es decir, todo el escenario que él preparó ayudó a redefinir cómo y qué se discute dentro de la política de Estados Unidos”, señaló.
El especialista coincidió en que el elemento que más inclinó la balanza política fue el peso de la energía en la economía cotidiana de Estados Unidos, debido al aumento en el precio de la gasolina, que impacta directamente en el gasto de los hogares, mientras que el diésel representa un insumo estratégico para el transporte de mercancías, la logística y distintas actividades industriales.