El astrónomo, historiador y científico Carl Sagan (1934-1996) famoso en los años 80 por su serie de televisión Cosmos, solía decir: “Debes conocer tu pasado para entender tu presente”, y es justo a luz de este pensamiento que tecnologías como la inteligencia Artificial deben verse bajo la óptica no solo de lo que hoy ofrecen sino del camino que éstas han tenido.
En la entrega anterior establecimos que si bien es cierto la IA llegó para quedarse, debemos entender que su presencia no es espontánea, ni tampoco una moda, sino por el contrario es el resultado de una serie de acontecimientos históricos que hoy dan como resultado una tecnología cada eficaz y capaz de ayudarnos a la automatización de procesos repetitivos.
Al tenor de esta idea me preocupa que las nuevas generaciones no tengan claro el origen y evolución que estas tecnologías han tenido y por el contrario lejos de entenderlas se piense que esto siempre ha sido así.
El origen
La idea de “sistematizar” operaciones nace en 1854 cuando el matemático George Boole se plantea este concepto con el objetivo de que tanto el razonamiento lógico del ser humano como por consecuencia los “procesos” que de esto deriven puedan hacerse de manera más rápida para lo cual se concebía ya la idea de tener una máquina que fuera capaz de hacer esto.
En 1921 el escritor y dramaturgo Karel Capek de origen checo escribe la obra “R.U.R”. (Robots Universales Rossum) en la cual plantea un escenario donde dicha corporación fabrica seres artificiales con el objetivo de aligerar la carga de labores diarias del ser humano, sin embargo, esta creación súbitamente se torna contra sus creadores desatando un problema inesperado donde los límites de la humanidad y las máquinas son puestos en entre dicho
El concepto de algoritmo aparece en 1936 de la mano de Alan Turing quien publica el escrito sobre “los números computables” sentando así las bases de lo que sería la computación moderna que hoy conocemos de la mano de la informática.
1941 fue un año clave porque para lo que hoy vemos como IA, ya que en pleno desarrollo de la segunda guerra mundial un ingeniero civil de nombre Konrad Zuse presenta la primera computadora programable la Z3 con un almacenamiento de 64 bits capaz de hacer operaciones básicas de aritmética, así como algunos cálculos complejos. Es en este mismo año cuando el escritor
Isacc Asimov dentro de su cuento “Circulo Vicioso” establece las 3 leyes de la robótica:
• 1. Un robot no hará daño a un ser humano o por inacción, permitirá que un ser humano sufra daño.
• 2. Un robot debe cumplir las órdenes dadas por los seres humanos, a excepción de aquellas que entrasen en conflicto con la primera ley.
• 3. Un robot debe proteger su propia existencia en la medida en que esta protección no entre en conflicto con la primera o con la segunda ley.
Hasta aquí estos hechos que buscan llevarnos a la comprensión de cual es el “Behind the Scenes” de la tecnología que hoy usamos para hacernos entender que ésta no es otra cosa que una evolución del avance tecnológico de todos los tiempos
Sin embargo, lo único que la IA no tiene es: EXPERIENCIA.
Este es el gran factor clave que hace necesario que entendamos que no podemos abandonarnos a dejarle todo a la automatización. Por el contrario, propongo que como sociedad encontremos el balance perfecto entre las nuevas tecnologías y el desarrollo humano donde este segundo no sea el que trata de intervenir sino el que controla el empleo de las nuevas tecnologías.
La experiencia que tiene usted, amable lector en su campo profesional, es insustituible, incomparable, incluso con otro profesional del mismo ramo de ud, y es así como este pequeño gran factor hace la diferencia entre cada persona al momento de contratarse o trabajar
El empleo de la IA sin duda es bueno y sus aplicaciones seguramente nos traerán un empuje hacia una sociedad no se si más eficaz o solo automatizada, pero lo más relevante es que no por usar la tecnología perdamos nuestra capacidad de seguir aprendiendo y sumando experiencia