Deuda de Pemex bajará US$24,000 millones para 2028; inversión energética impulsa cambio corporativo

Pemex planea reducir su deuda a US$155,000 millones en 2028. México apuesta por una inversión energética que supera la mitad del presupuesto en infraestructura, impulsando la expansión eléctrica y la transición renovable.

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Mario Becerril

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Las obligaciones de Petróleos Mexicanos (Pemex) podrían disminuir en aproximadamente US$24,000 millones entre 2025 y 2028, al pasar de US$179,000 millones a cerca de US$155,000 millones, de acuerdo con un análisis de Moody’s Ratings.

La reducción estaría respaldada por el apoyo financiero del gobierno mexicano y por un proceso gradual de manejo de pasivos de la petrolera estatal, incluidas sus obligaciones por pensiones.

El comportamiento de Pemex resulta relevante para las finanzas corporativas del país debido al peso que mantiene la empresa dentro del endeudamiento empresarial mexicano. No obstante, Moody’s anticipa que la mejora en los fundamentos de las compañías privadas y de infraestructura contribuirá cada vez más a compensar este efecto.

La calificadora señala que Pemex continúa enfrentando presiones derivadas de un flujo de efectivo libre persistentemente negativo, una elevada carga tributaria y debilidades estructurales en sus operaciones de refinación.

Empresas mexicanas reducirán su apalancamiento

El proceso de desapalancamiento de Pemex se produce en paralelo con una mejora esperada en las métricas financieras del sector corporativo mexicano.

Según Moody’s, el apalancamiento bruto agregado de las empresas mexicanas no financieras y de infraestructura calificadas podría disminuir hasta aproximadamente 2.9 veces hacia 2028, frente al rango de 3.4 veces observado entre 2025 y 2026.

La evolución estaría respaldada por un entorno de tasas de interés más flexible y una mayor generación de ganancias.

La calificadora proyecta que el EBITDA agregado de las empresas analizadas alcance alrededor de US$282,400 millones en 2028, mientras que el flujo de efectivo libre pasaría a una posición sostenidamente positiva después de mantenerse cerca del equilibrio durante 2026.

En este escenario, la reducción gradual de los pasivos de Pemex contribuiría a mejorar el panorama general de deuda corporativa en México, aunque la petrolera seguiría representando una parte relevante de las obligaciones del sector.

Energía concentra más de la mitad de la inversión en infraestructura

El panorama financiero ocurre mientras México entra en una nueva etapa de inversión en infraestructura energética.

De acuerdo con el análisis, dentro de un plan general de infraestructura estimado en aproximadamente US$300,000 millones para los próximos cuatro a cinco años, el sector energético concentra alrededor de 54% de los recursos estratégicos.

El objetivo es atender parte del déficit acumulado de infraestructura que se ha convertido en una restricción para el crecimiento económico y la expansión industrial.

En este proceso adquiere relevancia un modelo de inversión mixta, en el que el Estado mantiene la propiedad y una participación mayoritaria en determinados proyectos, mientras que los participantes privados aportan capital, estructuran financiamiento y pueden asumir responsabilidades operativas.

Entre los mecanismos considerados también se encuentra el uso de vehículos financieros especializados, como la Fibra E, particularmente para proyectos relacionados con infraestructura de transmisión eléctrica.

CFE supera meta de nueva capacidad eléctrica

Uno de los principales indicadores de esta nueva etapa se observó en las licitaciones competitivas realizadas en mayo de 2026 por el gobierno federal y la Comisión Federal de Electricidad (CFE).

Los procesos superaron la meta inicial de 6.5 GW y adjudicaron más de 8 GW de nueva capacidad de generación, con inversiones estimadas en aproximadamente US$10,000 millones.

De acuerdo con el análisis de Moody’s, alrededor de 80% del financiamiento de estos proyectos estaría estructurado mediante vehículos de propósito específico.

El dato adquiere relevancia ante las necesidades de electricidad asociadas con la expansión industrial, la relocalización de cadenas productivas, nuevos centros de consumo y el crecimiento de la demanda eléctrica en México.

La transición energética también exige más infraestructura de red

México mantiene como objetivo incrementar la participación de las energías renovables hasta 38% de la generación eléctrica hacia 2030, desde alrededor de 24% actualmente.

Sin embargo, Moody’s advierte que el crecimiento acelerado de tecnologías de generación intermitente, particularmente solar y eólica, deberá acompañarse de una planeación coordinada de las redes eléctricas.

El reto no está únicamente en incorporar nueva capacidad de generación, sino en contar con suficiente transmisión y distribución para transportar esa electricidad hacia los centros de consumo.

La falta de coordinación entre nueva generación y expansión de redes podría incrementar el riesgo de limitaciones forzadas, particularmente en regiones donde la infraestructura eléctrica no avance al mismo ritmo que los nuevos proyectos.

Pemex y CFE, dos piezas de la transformación energética

La reducción proyectada de las obligaciones de Pemex y el incremento de las inversiones en generación e infraestructura eléctrica muestran dos procesos paralelos dentro del sector energético mexicano.

Por un lado, Pemex enfrenta el reto de reducir gradualmente sus pasivos y mejorar sus métricas financieras con respaldo gubernamental, mientras mantiene el desafío operativo de elevar su generación de efectivo.

Por otro, la expansión de la capacidad eléctrica requiere movilizar capital para generación, transmisión y distribución, en un contexto donde la participación privada y los mecanismos de financiamiento de proyectos adquieren mayor relevancia.

Para México, el desafío será articular ambos procesos: mejorar la posición financiera de sus principales empresas energéticas y, al mismo tiempo, acelerar las inversiones necesarias para atender el crecimiento de la demanda eléctrica y la transición hacia una mayor participación de energías renovables.

La evolución de Pemex, la capacidad de inversión de la CFE y la expansión de las redes eléctricas serán, por tanto, variables centrales para determinar el ritmo con el que México podrá cerrar sus brechas de infraestructura energética durante los próximos años.

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Mario Becerril

Lic. en Periodismo y Comunicación con una maestría en Alta Dirección en Mercadotecnia, motivado por comunicar a las industrias que mueven México.

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