La sostenibilidad requiere colaboración. Bajo esta premisa se desarrolló el encuentro “Alianzas por la Naturaleza”, un espacio de diálogo en el que Salesforce, Grupo Bimbo y la Alianza Mexicana por la Restauración de Ecosistemas (AMERE) reunieron a representantes del sector privado, gobierno, academia y sociedad civil para analizar soluciones que permitan avanzar hacia una economía más próspera y sostenible en México.
Uno de los principales ejes del encuentro fue la necesidad de convertir los compromisos ambientales en acciones colectivas, particularmente en temas como restauración de ecosistemas, gestión del agua, energía, tecnología y educación ambiental.
La naturaleza como eje de la acción empresarial
Durante el encuentro se destacó que las empresas tienen un papel cada vez más relevante en la construcción de soluciones frente a los desafíos ambientales. En este sentido, Salesforce compartió parte de su estrategia orientada a fortalecer la acción colectiva en favor de la naturaleza y el clima.
Katerina Elias Trostmann, Jefa Global de Naturaleza y Agua de Salesforce, destacó la importancia de construir una cultura de propósito dentro de las organizaciones y de sumar capacidades entre distintos sectores. Entre los conceptos abordados se encuentra la estrategia Nature Positive Energy, enfocada en fortalecer las acciones relacionadas con naturaleza, clima y resiliencia.
Reiterando la importancia de destinar recursos a iniciativas de sostenibilidad. De acuerdo con la información compartida durante el encuentro, Salesforce contempla una inversión de al menos mil millones de dólares en 2025 para iniciativas relacionadas con sostenibilidad, además de impulsar espacios para generar nuevas alianzas en favor de la naturaleza.
El agua ocupó también un lugar central en la conversación, particularmente frente a los retos que representan los centros de datos, el fortalecimiento de la infraestructura energética y la resiliencia hídrica, así como la necesidad de contribuir a la recuperación de cuencas.
Querétaro apuesta por la educación y las tecnologías sostenibles
Otro de los ejemplos presentados durante el encuentro fue el trabajo realizado en Querétaro, donde alrededor de 1,200 docentes han sido capacitados para fortalecer la implementación de tecnologías sostenibles.
La iniciativa pone de manifiesto el papel que pueden desempeñar las instituciones educativas en la construcción de capacidades para enfrentar los desafíos ambientales y tecnológicos.
En este esfuerzo también se destacó la participación de Marco Antonio del Prete, así como la colaboración entre escuelas y gobierno para impulsar una mayor incorporación de herramientas y conocimientos relacionados con la sostenibilidad.
La educación aparece así como un componente estratégico: no solamente para generar conciencia ambiental, sino para preparar a las nuevas generaciones para participar en una economía en la que la innovación tecnológica y la sostenibilidad estarán cada vez más vinculadas.
Restaurar ecosistemas requiere sumar capacidades
Dentro de este diálogo también participó Martha «Pati» Ruiz Corzo, Fundadora y Directora del Grupo Ecológico Sierra Gorda, organización con una amplia trayectoria en conservación y restauración de ecosistemas.
La experiencia de Sierra Gorda aporta una perspectiva particularmente relevante al debate: la conservación requiere vincular la protección de los ecosistemas con las comunidades, las instituciones y los mecanismos de financiamiento que permitan mantener las acciones en el largo plazo.
«Déjense permear, reconecten con la naturaleza, salgamos de los envases de plástico en el que vivimos. Vamos innovando y vamos un paso más allá de la sostenibilidad con más protocolos locales. Seríamos otra clase de sociedad si no estuviéramos divorciados así de la naturaleza»
De los compromisos a la acción colectiva
La participación conjunta de Salesforce, Grupo Bimbo y AMERE refleja una tendencia cada vez más relevante en materia de sostenibilidad: la construcción de alianzas entre actores con capacidades diferentes pero con objetivos comunes.
Grupo Bimbo, por ejemplo, ha planteado históricamente la colaboración como un elemento fundamental de su estrategia de sustentabilidad y ha colocado dentro de sus prioridades la reducción de emisiones, las energías renovables, la innovación, los empaques y la reducción de desperdicios.
El reto ahora es llevar estos compromisos a proyectos concretos que tengan impacto medible en los territorios.

En el caso del agua, esto implica avanzar hacia modelos de resiliencia hídrica y restauración de cuencas. En materia energética, supone fortalecer la eficiencia y el uso de tecnologías que permitan reducir impactos ambientales. Y desde la educación, significa desarrollar las capacidades necesarias para que más personas puedan participar en esta transformación.
El encuentro dejó así un mensaje central: la sostenibilidad no puede construirse de manera aislada. Empresas, gobiernos, instituciones educativas y organizaciones ambientales necesitan compartir conocimiento, recursos y responsabilidades para acelerar la restauración de los ecosistemas y construir una economía capaz de generar prosperidad sin comprometer el capital natural de México.